
El reino alauí ha exhibido este sábado su control sobre la frontera que separa Marruecos y España en Ceuta. Tras intensificar las vigilancias en las inmediaciones del espigón de El Tarajal, donde hace poco más de medio mes murieron ahogadas o aplastadas al menos 141 personas, según organizaciones humanitarias, un fuerte dispositivo ha bloqueado el paso a cientos de subsaharianos que pretendían llegar de forma irregular a la ciudad autónoma. Los miles de gendarmes, con la ayuda de lanchas rápidas, helicópteros, drones y perros, han cargado contra los inmigrantes, llegando a usar gases lacrimógenos. Mientras los ceutíes mantenían el aliento por el temor a una nueva avalancha, Marruecos ha informado, por decenas, de las personas que iba arrestando por tratar de cruzar a España: 111 migrantes a las 14:30 horas; 148 una hora más tarde; casi 300 pasadas las 18:00…
Sindicatos policiales celebran la actuación de Marruecos pero alertan de que España debe estar “preparada”
Los caballas, el gentilicio coloquial con el que se sienten cómodos los ceutíes, llaman el taró a la niebla espesa que se forma en sus playas con el viento de Levante en el Estrecho. El taró reduce mucho la visibilidad en la costa, por lo que crea las condiciones perfectas para los inmigrantes que pretenden cruzar a nado a la ciudad sin ser vistos por la Guardia Civil. LA jornada de hoy –y también la madrugada– ha sido de taró , que podría dar impulso a que se materializase la llamada a una nueva entrada masiva, que llevaba días propagándose en redes sociales. Sin embargo, los vecinos de Ceuta, que han amanecido con un refuerzo policial sin precedentes en la ciudad, explican que no es la bruma espesa lo que marca la porosidad de su frontera, sino el país vecino. Y a tenor de lo que habían visto en los medios de comunicación –cómo, esta vez sí, Marruecos había militarizado su lado de la frontera– “poco iba a pasar”. Los caballas, unos visionarios
